lunes, 11 de noviembre de 2024

Inscryption - Yugi se pone serio




Todas las reseñas que consulté sobre Inscryption antes de jugarlo comenzaban aconsejando que cerrase el análisis inmediatamente y me fuera a jugar directamente. Consejo que ya revela cierta información: que se trata de un juego de los que te "vuela la cabeza" con alguna impactante "movida".

Pero Inscryption mola de entrada, y creo que algo puede decirse de él sin necesidad de espantar al personal con amenazas de spoiler total. En resumen, se trata de un juego de cartas en el que la partida está bien sumergida en el contexto.

Si algún lector ha disfrutado de la descacharrante serie anime de YuGiOh!, recordará que cada "duelo" (es decir, partida de cartas) iba precedido de una amenaza terminante del protagonista Yugi: acabar atrapado para siempre en el "Reino de las Sombras", si perdías el duelo. Aquí la gente se jugaba algo más que los tazos.

Pues bien, Inscryption es como si la amenaza de Yugi fuera convincente. Nada se explica al jugador al respecto, pero la idea lo permea todo: que el juego de cartas es algo más que un juego de cartas, que el jugador está atado a la mesa de juego por algo más que la partida, y que del transcurso de la misma depende algo más que la victoria o la derrota.

Inscryption no es una partida de cartas enfundada en un contexto y una historia más o menos opcionales, que es lo que ocurre con muchos juegos de cartas (incluyendo, muy a pesar de todos sus esfuerzos, a YuGiOh!), sino que es una situación jugable que, implicando como elemento decisivo o central una partida de cartas, rebasa claramente los límites de la misma. Si el juego narra "algo más" que una partida de cartas, el jugador también juega a algo más que una partida de cartas, y eso es lo mejor del juego. El jugador juega a toda la situación que Inscryption le plantea.

Esto de los juegos mortales ya ha aparecido, con distintos tonos, en diversas obras anteriores, como por ejemplo (y cito de más a menos cómico) YuGiOh!, Saw o Jumanji. Por tanto, la idea de Inscryption, en sí, no es inusitada. Pero el juego tiene un valor especial porque consigue replicar esa misma idea de manera muy convincente en, precisamente, un videojuego, y lo hace con una ejecución brillante: sin declaraciones expresas y sin exposición de reglas, da a entender todo lo anterior simplemente a través de su ambientación, sus diálogos, los diseños, las mecánicas, las animaciones y los giritos argumentales. 

Por eso, el juego se alimenta hasta el final de la intriga de saber qué está pasando exactamente; pero también, desde el primer minuto, de la poderosa inmersión que logra con su puro diseño, estupendo en todos los aspectos.

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