domingo, 11 de mayo de 2025

El futuro de la industria

 

Expedition 33 cuestiona los estándares más asentados de la industria de los videojuegos. Especialmente, cuando hablamos de videojuegos AAA, o triple A; o, como dicen algunos, "triple AAA" (que también puede escribirse: "AAAAAAAAA").

Se trata de un juego desarrollado por unas treinta personas, con un presupuesto medio (AA), y que, sin embargo, aúna el éxito comercial, los mayores halagos de crítica y público y unos estándares de calidad máximos.

A juicio de muchos opinadores de internet, la clave de este éxito está en que Expedition 33 se ha desarrollado por un equipo pequeño, ambicioso y dirigido por un exiliado de una de las compañías más dinosáuricas de la industria: Ubisoft. A la vista de ello, abogan por reproducir la fórmula por doquier: divídanse en equipos de treinta personas las compañías más grandes; déjese libertad creativa absoluta a cada uno de los equipos; y redúzcase el presupuesto. El resultado deberían ser cinco juegazos de Naughty Dog por generación, sin pérdida de calidad por el camino.

No obstante, creo que a esta gente le falta ambición. Se puede ir más allá.

Propongo tomar como referencia no sólo el caso reciente de Expedition 33, sino cuantos conozcamos. Y, así, no sólo deberían limitarse los equipos a treinta personas y reducir el presupuesto, sino congregar en cada equipo todas las claves que dieron lugar a las grandes obras maestras de la Historia del Arte.

Miguel de Cervantes escribió el Quijote con su mano manca. Ergo, para un óptimo resultado de escritura, el guionista de nuestro videojuego debería ser manco.

Beethoven compuso su Novena Sinfonía cuando ya estaba sordo. Por tanto, el compositor de la banda sonora de nuestro videojuego debería ser sordo.

En materia de gráficos, podemos tomar como referencia a Van Gogh, caracterizado por carecer de una oreja. Por lo tanto, como director de este apartado deberíamos escoger a una persona a la que le falte una oreja. Como se trata de una rara afección, también puede optarse por elegir primero al director gráfico y cortarle la oreja mediante una sencilla operación.

En cuanto a la jugabilidad, de todos es conocida en el mundillo la anécdota de Miyamoto internándose en los parajes más inhóspitos de las inmediaciones de su casa, encontrando en una pequeña cueva que descubrió la inspiración para crear una de las más famosas, exitosas y brillantes sagas de videojuegos de la historia. Por lo tanto, pondremos al frente de este área a un espeleólogo. Si es uno de esos que se juegan la vida reptando por pasadizos cavernosos estrechísimos, mejor.

La inspiración no dura siempre, por lo que también debemos preguntarnos cuánto debería durar la actividad de nuestro súper grupo. Los Beatles, la mejor banda de música popular de la historia, se disolvieron después de diez años, por lo que este será el límite máximo de duración de cada grupo.

Con estos ingredientes, tenemos la fórmula infalible para crear un nuevo Expedition 33 (o Breath of the Wild, o Halo, o Super Mario, o Tetris, por qué no) cada vez que queramos.


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