Aunque no he jugado a muchos Resident Evil, me da la sensación de que este en concreto no se toma demasiado en serio la saga. RE8 parece el contrapunto contemporáneo a RE 2 Remake: ambos se aprovechan de una soberbia ambientación con la que crean un mundo carismático, pero mientras que RE 2 tiene un tono más "serio" (aunque no deja de ser un juego con una historia ligera) y pone el énfasis en la jugabilidad para crear una experiencia más desasosegante, RE 8 da rienda suelta a la imaginación y se centra en dejarnos disfrutar de un desfile de esperpentos que parece no acabar. Es un terror ligerito, más divertido.
El diseño gráfico, tan vistoso, cubre de coherencia esta sucesión de personajes monstruosos y situaciones inverosímiles. La jugabilidad tiene algo extraño, es como si no se sintiera. No hacemos nada distinto de lo que se hace en otros Resident Evil (pegar tiros, resolver puzles, darnos sustos y huir), pero en este es una jugabilidad, por así decirlo, sin peso. No sé si es por ser en primera persona, o porque está como... ¿Ralentizada? No sé explicarlo. El caso es que la jugabilidad es lo de menos. Está reducida en cuanto a importancia porque, aunque estemos jugando todo el rato, nunca ocupa el primer plano de nuestra atención: ese está reservado a la historia, los personajes y los escenarios. Es como si el juego no quisiera distraernos de todos sus detalles visuales. Lo importante es más lo que se ve que lo que hacemos.
Y efectivamente, uno se queda boquiabierto: el personaje o bicho que no da susto da asco, el que no da asco da morbo, este otro da risa, el de más allá da pena... Algunas situaciones son exageradamente inverosímiles, de una forma tan descarada que uno no tiene más remedio que rendirse al espectáculo y avanzar para ver con qué nueva ocurrencia nos sorprenden los desarrolladores.
Todo el tiempo jugamos con esa expectación y el juego atrapa, atrapa hasta el final, no quiere uno dejar de mirar, y además plantea una estructura sencilla en la que nunca tardamos mucho en cumplir cada objetivo y cambiar de lugar. Los puzles son facilitos y el diseño de escenarios está hecho para que se puedan recorrer intuitivamente, sin tener que memorizarlos demasiado. Tampoco es que sea facilísimo, pero sus picos de dificultad no son demasiado altos, y el juego siempre va al grano.
La historia no sé si es buena o mala. Al final, resulta que hay explicación para algunas cosas increíbles que suceden (un malo te suelta la explicación reveladora con el típico tono malvado, como para que te lleves un chasco, y efectivamente me resultó un fastidio en cierto modo pensar que unas cuantas ridiculeces inolvidables tenían su "lógica" cuando ya venía unas horas disfrutando de lo descaradamente inverosímil de la propuesta). Pero no deja de ser una historia de pura fantasía, realmente. Monstruos malvados y feos en parajes dejados de la mano de Dios. Horrores de risa, que no se sabe si han salido de la casa del terror o del circo. Algunos clásicos, como los hombres lobo o las muñecas, y otros inventados, como los monstruos ventiladores, pero todos igualmente convincentes en una especie de milagro terrorífico que constituye una experiencia inolvidable, plagada de momentos memorables.
He dicho que RE8 es un milagro porque me parece prodigioso que un juego que utiliza frases como "mi hija no es un arma, JÓ-DE-TE" y "en la vida y en la muerte, ASQUEROSO" no se venga abajo en ningún momento. Pero es que el juego sabe lo que quiere ser, y lo es decididamente, sin complejos y sin pretender colmar otras expectativas. Supongo que es gracias a esa convicción que consigue que esos atrevimientos no causen vergüenza ajena, al contrario, genera interés y deja contento al jugador. Salvo, supongo, que sea tan fan de la saga que se tome el cachondeo como una ofensa. Quitando eso, de verdad, no se me ocurre ni un solo motivo para no jugarlo.
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