Aunque en cierto modo ya he hablado del mundo Pokémon, merece una mención aparte. Un momento destacable de la tradición RPG es Earthbound, un juego que seguía las líneas del género pero, en vez de ambientarse en un mundo de pura fantasía, se ambientaba en el mundo real (representado de forma pintoresca, eso sí). Un mundo real en el que sucedían de repente cosas extrañas, fantasiosas. Pokémon también se ambienta en el mundo real, o más bien en una versión muy simplificada del mismo.
Una cosa que me llama la atención de estos juegos es que se apartan de una característica típica del género en esa época: la de hacer el mundo exterior a escala reducida. Este truco sirve para que el jugador entienda que está recorriendo un mundo enorme (más enorme de lo que cabe en el cartucho). Pero Earthbound y Pokémon tienen todo su mundo en la misma escala: no importa tanto que el mundo sea enorme como que sea concreto y se pueda conocer, y esto sirve para localizar la historia en una región concreta, lo que hace que parezca que la fantasía podría brotar en cualquier lugar y en cualquier momento, que no hace falta ir a buscarla a los confines del mundo.
En cualquier caso, no es eso lo que me interesa mencionar, sino esto: si Earthbound tuvo la originalidad de crear un RPG de fantasía ambientado en un mundo normal, Pokémon va un paso más allá. En Earthbound, el protagonista vive en un mundo normal y de repente algo extraordinario se introduce en ese mundo. Pero en Pokémon, la fantasía está integrada en el mundo real. Nadie se extraña de los pokémon y lo primero que hace el juego es explicarte que eso es lo normal aquí.
¿Qué habría sido lo normal al crear un juego de criaturas fantásticas conectadas con el mundo normal? Justificar la fantasía, ya fuera ambientado la historia en un mundo extraño, aunque fuera trasladando allí a personas normales, o ya fuera mostrando lo increíbles que esas criaturas son, también para los protagonistas de esa historia. Como pasa en Gremlins, Digimon o E.T.
Pokémon no. "¡Hola a todos! ¡Bienvenidos al mundo de Pokémon! ¡Me llamo Oak, pero la gente me llama el Profesor Pokémon! ¡Este mundo está habitado por una criaturas llamadas Pokémon!" Y suena un grito de Nidorino.
Así son las cosas. Si vas a Italia hay pizza, si vas a Egipto hay pirámides y si vas a Kanto hay pokémon. A nadie le extraña y todos hablan todo el rato con exclamaciones: están muy contentos.
En el mundo Pokémon no ha pasado nada extraordinario: sencillamente es así. Allí existen los pokémon y una aventura emocionante está al alcance de cualquiera.
Del mismo modo que la introducción jugable es una versión en diez minutos de todo el juego, esta introducción del profesor Oak explica todo el mundo creado del juego en un minuto. Al presentarse dice que la gente le conoce como el profesor Pokémon, lo que da a entender al jugador que en ese mundo los pokémon son una cosa normal. Después dice que ese mundo está habitado por pokémon y el niño no puede esperar más para empezar la aventura, porque no necesita que le expliquen que los pokémon son increíbles. Por último Oak explica que para algunos los pokémon son mascotas y que otros los usan para pelear. "En cuanto a mí, estudio a los Pokémon como profesión". Entonces te pide que le digas tu nombre y el de tu rival, te da la bienvenida a la aventura y el juego empieza en tu habitación, donde juegas a la videoconsola. La habitación del protagonista se identifica con la tuya y cumple el papel del armario en Narnia: es la transición del mundo real a la fantasía. En Pokémon la transición es inmediata y reducida al mínimo: para ti es la consola que tienes en tus manos y para el protagonista es bajar las escaleras. Sal de tu habitación virtual y ya estás metido en el mundo Pokémon, como te han prometido (muchos años más tarde la saga invirtió el esquema con Pokémon Go: ahora los pokémon entran en nuestro mundo a través del móvil. Sal de tu habitación real para encontrarlos).
Lo que encontraremos en el juego, a efectos de mundo creado, es exactamente lo prometido: un mundo Pokémon. La idea de que las criaturas existan integradas en un mundo normal está concretada en el juego con acierto y de muchas formas. Casi todos los personajes hablan exclusivamente de los pokémon, es una obsesión colectiva (lo que se aprovecha para esparcir el tutorial por las gentes); el objetivo de los malos siempre es algún tipo de perversión del equilibrio entre humanos y pokémon; los animales normales no existen; los pueblos se organizan alrededor del Centro Pokémon en lugar de alrededor de una iglesia, que no hay; las tiendas venden casi exclusivamente artículos pokémon; la figura del entrenador pokémon está perfectamente asimilada; las rutas llenas de entrenadores buscando pelea; hay carteles con consejos (tutoriales) para los entrenadores; tu madre tiene interiorizado que lo normal es que te vayas de casa a vivir tu aventura pokémon ("Bien. Todos los niños se van de casa algún día. ¡Así es la vida!", te dice si hablas con ella al principio del juego); los gimnasios son lugares de prestigio; ganar la Liga es la aspiración más ambiciosa posible para un entrenador; los pokémon y los humanos son especies perfectamente diferenciadas, cada una tiene sus roles en la sociedad, y nadie pretende otra cosa salvo los malos; la sociedad entiende que los pokémon deben ser respetados y cuidados y que la camaradería con tu pokémon es algo bueno.
Lo cierto es que este mundo creado es sencillísimo, todos los detalles que menciono afloran como una prolongación natural de lo que son los pokémon y se entienden de inmediato. Lo que no quita que sean creaciones ingeniosas por parte de GameFreak: el Centro Pokémon en particular es bastante original y elimina el típico "game over" adelantándose años en ese aspecto a las famosas hogueras de Dark Souls.
El caso es que ese mundo creado, con tantos detalles cotidianos que solo podrían existir en un mundo Pokémon, es parte de la gracia. Por eso pienso que crear un Pokémon exclusivamente del modo competitivo no sería del todo un acierto: es que el mundo Pokémon, la integración de los pokémon en el mundo normal, paralela a la relación del jugador con sus pokémon, es parte de la esencia de la saga.
Y hay quien quiere diluir esta genialidad en una "historia compleja"... ay. Supongo que no tendría nada de malo si se hace bien, pero si la saga tiene alguna necesidad no es esa. Lo que pasa es que tenemos tan interiorizado el mundo Pokémon que exigimos que nos sorprenda de nuevo, pero a veces pasamos por alto que, si tan interiorizado lo tenemos, es porque está bien hecho.
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